De vez en cuando esperamos encontrar frases alentadoras en portadas coloridas y alegres, las leemos, y nos reímos... ¿pero alguna vez nos pusimos a pensar su significado? ¿Qué hay detrás de tanta alegría? Una persona busca constantemente la risa como si fuera tan difícil conseguirla... es expresión de alegría... pero, ¿es lo mismo que felicidad?. La alegría dura horas, tal vez días o semanas, es un estado de ánimo... la felicidad es un logro personal... uno esta feliz cuando esta satisfecho consigo mismo.
La satisfacción personal se consigue luego de lograr un objetivo, tal vez un objetivo que creíamos inalcanzable. Una vez logrado, podría decirse que somos felices, el objetivo es realidad, esta consolidado... ¿Que más queda por hacer? Nos acabamos de dar cuenta que se volvió real, podemos descansar y observar lo logrado o limpiarnos, levantarnos y caminar con la energía renovada para seguir creciendo. Aunque, muchos pierden toda la energía descansando, porque al terminar de construir, todo se fortalece... pero si se deja pasar mucho tiempo se pierde la fuerza y por supuesto las ganas de construir algo mejor. ¿Cómo renovar las ganas? Hay que mirar atrás, buscar el punto de inicio para saber cual fue el motivo de inspiración y la fuente de energía principal.
¿Y si pasó tanto tiempo que nos olvidamos el porque empezamos?
El riesgo de la introspección profunda es descubrir los miedos externos y ocultos... o crear nuevos miedos. No sólo eso, trae como consecuencia conocerse a uno mismo, y no muchas veces resulta agradable. Al darse cuenta de los defectos personales, se necesita algo de coraje para no sentirse abrumado por la negatividad cautivante, se la observa y no puede ni debe ser ignorada... pero tampoco hay que enfocarla, se debe buscar el polo opuesto... lo positivo, que también es cautivante... Lo importante es no estancarse en ninguno de los dos polos, causan efectos adversos contrarios... el primero lleva a una defraudación personal profunda y consecuentemente a problemas de autoestima; el segundo da como resultado egotismo enceguecedor, superioridad impersonal, y desprecio a logros ajenos (casos extremos).
Al salir de la exploración interna, (si no nos quedamos atrapados) es probable que nos resulte más fácil reconocer defectos ajenos antes que los propios, apuntar con el dedo reflejos individuales en comportamientos generales e impropios puede llegar a convertirse en un mal hábito, humanamente necesario... es difícil llegar al punto de aceptación donde la imagen rebota reflejando directamente, haciendo que lo de afuera sea asimilado como conducta personal en constante negación propia. Avanzar hasta aquí es un paso grande, pero no necesariamente implica progreso porque el resultado puede ser una reacción indiferente a la conducta adoptada como hábito. También puede ser una reacción negativa, adhiriendo a la personalidad una actitud de superioridad insulsa hacia los demás; la reacción positiva vendría a ser el reconocimiento de la actitud negativa externa e interna... y planificar el cambio personal alentando el cambio externo y mucho más importante el interno, dando un ejemplo de superación tangible e imitable.
La aprehensión de una actitud nueva esta ligada a cambios. Pueden ser bruscos y notorios al mundo o existe la posibilidad de temer a evolucionar por miedo al fracaso o a la negación por parte de otras personas al cambio propio; en este caso, el estado de evolución es intermitente: de repente las luces se prenden con toda la potencia disponible, pero se va apagando intencionalmente para que la luz no ilumine tanto y pase desapercibido...y la luz brilla solo cuando nadie mira.
El cambio no es intencional... es instintivo, son varios impulsos, negativos y positivos naciendo simultáneamente en etapas claves de la vida, tomar decisiones depende mucho de la lógica, y a partir de ahí los impulsos influyen mucho en los resultados y de como afrontar estas decisiones.
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